SITUACIÓN ACTUAL ⤵︎
La Cadena Agroalimentaria Argentina (CAA), y particularmente el sistema de comercialización frutihortícola vinculado al MCBA y otros concentradores, enfrentan una serie de desafíos estructurales que condicionan su eficiencia operativa, su capacidad de expansión comercial y su proceso de modernización tecnológica, en tanto agentes axiales en el arbitraje comercial y control sanitario de la cadena.
• BRECHA DIGITAL ESTRUCTURAL
El sector agroalimentario continúa operando mayormente bajo esquemas analógicos o híbridos, con bajos niveles de digitalización en procesos comerciales, logísticos y administrativos. Esto limita la eficiencia operativa, restringe la expansión comercial y dificulta la integración con plataformas de comercio electrónico tanto en el mercado interno como en potenciales canales de exportación digital, especialmente frente al mayor avance de otros países de la región.
• DIGITALIZACIÓN FRAGMENTADA Y "DE FACTO"
En paralelo, se observa una “digitalización de facto”: redes sociales utilizadas como canal comercial y pagos mediante billeteras electrónicas o transferencias. No obstante, el control de gestión y el registro de operaciones continúan siendo mayormente manuales o precarios, lo que restringe las capacidades analíticas y de planificación del sector.
• INEFICIENCIAS EN LA LA INTEGRACIÓN CON DEMANDA INSTITUCIONAL
Explotar eficientemente la combinación B2B + B2G institucional, representaría un escenario virtuoso en términos de la estabildiad del volumen y adicionaría una gran cuota de previsibilidad en la cadena comercial. Esto, a su vez, habilitaría el estudio e implementración de mecanismos de buffering de precios y otros mecanismos de suavización de picos de estacionailidad de volúmenes y precios.
• INFORMALIDAD ESTRUCTURAL
Una proporción significativa de las operaciones de la cadena se desarrolla dentro de una “paraestructura” comercial de concentradores y galpones informales que operan parcialmente fuera de los marcos fiscales y laborales. Esto genera distorsiones en la formación de precios, reduce la transparencia del mercado y limita la capacidad de fiscalización de los organismos de control.
• ASIMETRÍA EN LA INFORMACIÓN y CALIDAD ESTADÍSTICA
La ausencia de sistemas unificados de información limita el acceso a datos confiables sobre volúmenes, precios y condiciones de negociación, generando opacidad en la intermediación e inflexibilidad operativa. Asimismo, las deficiencias en la recopilación y procesamiento de datos restringen el desarrollo de herramientas analíticas para la planificación estratégica productiva y comercial.
• SUB-BANCARIZACIÓN OPERATIVA
Se observa un proceso de sub-bancarización, donde amplios segmentos de la población acceden a servicios financieros principalmente a través de billeteras digitales y fintech. La informalidad de ingresos, las limitaciones e falta de elasticidad del sistema bancario, han favorecido esta dinámica: un pueblo con 500 habitantes sin bancos, tiene 250 cuentas de MercadoPago. Este escenario ha ido consolidando un ecosistema financiero híbrido por fuera del sistema bancario tradicional, y en los mercados concentradores, el uso de medios de pago digitales no bancarios o sub-bancarizados, es "moneda corriente", compartiendo el podio con el dinero en efectivo. Esto, sin la menor duda, provoca gandes ineficiencias en la gestión de capital de trabajo y liquidez corriente del sistema.
• CONDICIONAMIENTO INSTITUCIONAL y POLÍTICO
El MCBA mantiene un esquema de gobernanza tripartito (Nación, Provincia y Ciudad), con la volatilidad asociada a los ciclos electorales, que históricamente ha introducido rigideces institucionales en el alineamiento de decisiones estratégicas de fondo. Esta dinámica condiciona su capacidad para impulsar transformaciones estructurales y consolidarse como factor ordenador del mercado agroalimentario en materia de comercialización y logística, tecnificación de la cadena, y buenas prácticas biosanitarias.